4.3 - Trincherazo, ayudados y ligar la faena
Ya tienes los pases fundamentales: el derechazo y el natural con su pase de pecho. Pero una faena no es un saco de pases sueltos: es un discurso. En esta lección aprenderás los pases auxiliares que resuelven situaciones —el trincherazo y los ayudados—, entenderás qué significa ligar y por qué es la esencia del toreo moderno, y ensayarás en el salón tu primera faena completa.
El trincherazo: el pase que resuelve
El trincherazo es un pase dado con la mano derecha, por bajo, en el que la muleta traza un medio círculo cerca del suelo mientras el torero gira sobre sí mismo, quedándose el paño casi pegado a la cadera, en esa posición defensiva que recuerda a una trinchera. Es un pase de recurso y de dominio, y su utilidad es doble:
- Sujeta y castiga: obliga al toro imaginario a humillar y a doblar el cuello, quebrando su embestida hacia abajo. Con toros que no terminan de entregarse, el trincherazo los somete.
- Coloca y enlaza: es el gran pase de transición. Con un trincherazo el torero cambia de terreno, gira, se recoloca y queda citando otra vez sin necesidad de andar. Muchas faenas encadenan la tanda de derechazos con la siguiente mediante un trincherazo bien dibujado.
Bien ejecutado, además, es de una belleza antigua: el torero girando despacio con el paño por bajo es una de las estampas clásicas del toreo.
Los ayudados: por alto y por bajo
Se llaman ayudados los pases en que la muleta se sujeta con las dos manos: la derecha en el estaquillador con la ayuda y la izquierda apoyando en el paño o en el propio estoque. Al ir a dos manos, la muleta es más grande y más firme. Los dos principales:
- El ayudado por alto: la embestida imaginaria pasa bajo el paño, que se alza por encima de la cabeza del toro. Es el pase clásico de inicio de faena: el torero, muchas veces de frente y con los pies juntos, deja pasar al toro entero por debajo de la muleta. Sirve para probar la embestida y para abrir la faena con solemnidad. Su pariente más famoso es el estatuario: un ayudado por alto ejecutado sin mover un solo pie.
- El ayudado por bajo: el paño conduce la embestida hacia el suelo, con firmeza, para quebrantar y ahormar al toro: bajarle la cara, fijarlo, ordenarle la embestida. Es el pase con el que se doma. Muchas faenas empiezan con una tanda de ayudados por bajo llamados doblones, con el torero ganando terreno paso a paso.
En el salón, los ayudados enseñan algo precioso: a sentir la muleta como un instrumento de dos manos, y a entender que no todos los pases buscan lucimiento; algunos buscan mandar.
Ligar: la esencia de la faena moderna
Ligar es encadenar los pases de manera que cada uno nazca del anterior: el remate de un pase deja al toro imaginario colocado y al torero citando, y la siguiente embestida arranca sin pausa, sin recolocaciones, sin enmendarse. Cuando los pases van ligados, la tanda se convierte en una sola frase torera, fluida y creciente; cuando no, la faena queda deshilvanada, a trompicones.
¿Por qué es la esencia del toreo moderno? Porque la emoción de una faena actual no está solo en cada pase, sino en la continuidad: en que el torero reduzca al mínimo el espacio y el tiempo entre pase y pase, girando sobre sí mismo, sin dejar descansar la embestida. Ligar exige las tres virtudes clásicas a la vez: parar, para no huir del sitio; templar, para que cada pase dure; y mandar, para que el remate deje al toro donde conviene al pase siguiente. Por eso una tanda ligada vale más que veinte pases sueltos.
Cómo se construye una tanda
- Colócate y elige el terreno: antes de citar, decide dónde toreas y hacia dónde saldrá cada pase.
- Cita el primer pase con la muleta adelantada; el primero de la tanda es el que ordena todos los demás.
- Encadena tres o cuatro pases en redondo (derechazos o naturales), girando sobre la pierna de salida, de modo que el remate de cada uno sea ya el cite del siguiente.
- Remata la tanda con el pase de pecho, despidiendo la embestida hacia delante y quedándote plantado.
- Descansa, recoloca y decide: anda despacio al terreno siguiente, y usa si hace falta un trincherazo o un ayudado para enlazar con la tanda nueva.
Ritmo, terrenos y colocación entre pases
Entre tanda y tanda también se torea. Tres reglas de la Escuela:
- Ritmo: la faena debe ir a más. Las primeras tandas, más medidas; las últimas, más apretadas y en menos terreno. Una faena que empieza al máximo no tiene adónde crecer.
- Terrenos: cada tanda gasta un terreno. Cambia de zona del salón como cambiarías de terreno en la plaza, y no cites nunca desde un sitio al que no seguiría un toro de verdad.
- Colocación: los pasos entre pases se dan andando despacio y por fuera de la trayectoria de la embestida imaginaria. El torero que corretea entre pase y pase deshace con los pies lo que hizo con la muleta.
Entrenar faenas completas en el salón
Es hora de juntarlo todo. Estructura de trabajo para tus sesiones:
- Ejercicio 1 — Los auxiliares sueltos: diez trincherazos y diez ayudados (cinco por alto, cinco por bajo), cuidando en cada uno los cuatro tiempos: citar, cargar la suerte, templar y rematar.
- Ejercicio 2 — El enlace: tanda de tres derechazos y pecho, y sin descansar, un trincherazo que te deje citando en el terreno nuevo. Repítelo hasta que el enlace salga sin pensar.
- Ejercicio 3 — La faena guiada: escribe tu guion (inicio por ayudados, dos tandas con la derecha, dos con la izquierda, remate) y ejecútalo entero, de seis a ocho minutos, con su ritmo creciente.
- Ejercicio 4 — La faena con carretón: el compañero embiste siguiendo tu guion. Es el ensayo general: si la faena se sostiene con carretón, tu toreo de salón ha madurado.
Con este módulo ya sabes construir una faena de principio a fin. Comprueba lo aprendido en el test y nos vemos en el siguiente módulo del curso.
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