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2.3 - El método de la Escuela: los cuatro tiempos del pase

El método de la Escuela: los cuatro tiempos del pase.
El método de la Escuela: los cuatro tiempos del pase.

Esta es la lección más importante del curso. Aquí te presentamos el método propio de la Escuela Taurina de Cabra: «Los cuatro tiempos del pase». Todos los pases que aprenderás en este curso —con el capote y con la muleta— se construyen, se entrenan y se corrigen con esta misma estructura: Citar → Cargar la suerte → Templar → Rematar. Apréndela hoy y la usarás siempre.

Un método para no perderse

Cuando un principiante ve un pase completo, ve un solo movimiento fluido y le parece imposible de imitar. El método de la Escuela resuelve ese problema descomponiendo cada pase en cuatro tiempos que se aprenden por separado y luego se encadenan, como las notas de un compás. No es una simplificación caprichosa: los cuatro tiempos recogen la esencia clásica del toreo —parar, templar, mandar y ligar— ordenada como secuencia de aprendizaje. Cada pase del curso, de la verónica al natural, se explicará siempre con esta plantilla: qué se hace en cada tiempo y qué error acecha en cada uno.

1º CITAR: provocar y fijar

El primer tiempo ya lo conoces de la lección anterior: llamar la embestida. Colocado en la suerte, con los pies según pida el pase, el torero cita con la voz, con el engaño o con el cuerpo, y consigue dos cosas: que el toro se arranque y que se arranque fijado en el engaño, no en el cuerpo ni en cualquier otra parte. Citar es también decidir: la distancia, el terreno, la altura del engaño. Cuando el cite es bueno, la embestida llega ordenada y el resto del pase es posible; cuando es malo, los otros tres tiempos ya nacen heridos.

Cómo se entrena por separado: frente al espejo, solo el cite. Colocarse, llamar en voz alta, adelantar el engaño con su toque, y parar. Diez cites limpios sin dar el pase. Parece poco y es muchísimo.

2º CARGAR LA SUERTE: adelantar la pierna, echar el cuerpo, mandar

El segundo tiempo es el gran gesto del toreo clásico. Cargar la suerte es, cuando la embestida ya viene, adelantar la pierna de salida hacia el terreno del toro, echar el peso del cuerpo hacia delante y meter al toro en el engaño, obligándole a seguir el camino que el torero dibuja. Es el tiempo del valor técnico: el cuerpo, en vez de retirarse de la trayectoria, se adelanta para mandar sobre ella. Quien carga la suerte torea él al toro; quien no la carga deja que el toro le toree a él, dando pases de costado, despegados, sin dominio.

Cómo se entrena por separado: sin engaño incluso: desde la colocación, adelantar la pierna y transferir el peso hacia delante sin perder la verticalidad, una y otra vez, hasta que el paso adelante sea tan natural como el paso atrás es instintivo. Después, con engaño, unir cite y cargazón en un solo arranque.

3º TEMPLAR: acompasar y suavizar

El tercer tiempo es el alma del pase. Templar es acompasar la velocidad del engaño a la velocidad de la embestida: llevar el capote o la muleta ni tan deprisa que el toro la pierda, ni tan despacio que la alcance y la prenda. Cuando hay temple, el toro va como dormido dentro del vuelo del engaño y el pase se hace largo, lento, suave. El temple no es lentitud: es ajuste. Con un toro rápido se templa rápido; con uno lento, lento. La suavidad de la muñeca y del brazo, con el codo cerca del cuerpo, hace que el engaño acompañe en lugar de tirar.

Cómo se entrena por separado: pases completos a velocidad exageradamente lenta, imaginando una embestida lenta, cuidando que el vuelo del engaño no dé nunca un tirón; después alternar embestidas imaginadas rápidas y lentas, cambiando el ritmo del brazo con ellas. El salón es el gimnasio perfecto del temple porque el toro imaginado embiste al ritmo que tú necesites.

4º REMATAR: terminar y dejar ligado

El cuarto tiempo es el que separa un pase suelto de una faena. Rematar es terminar el pase del todo: llevar al toro hasta el final del recorrido del engaño, despedir o retener su embestida según convenga, y —esto es lo decisivo— dejar colocados el engaño y el cuerpo de manera que el siguiente cite ya esté preparado. Un pase bien rematado deja al toro en el sitio justo y al torero en la postura justa para ligar el pase siguiente sin recolocarse. Eso es ligar: que los pases nazcan unos de otros como las frases de un mismo párrafo. Un pase sin rematar, en cambio, se queda a medias, descompone la figura y obliga a empezar de cero.

Cómo se entrena por separado: dar un pase y congelarse en la posición final durante tres segundos, comprobando en el espejo: ¿dónde ha quedado el engaño?, ¿dónde el peso?, ¿dónde estaría el toro?, ¿puedo citar desde aquí sin mover los pies? Si la respuesta es no, el remate era falso.

Encadenar los cuatro tiempos

El método se completa cuando los cuatro tiempos, entrenados por separado, se funden en un solo movimiento continuo con su ritmo interior: cito — cargo — templo — remato. Al principio los recitarás mentalmente, incluso en voz alta, como quien cuenta un compás: «uno, dos, tres, cuatro». Con las semanas, la cuenta desaparece y queda el pase. Y cuando un pase te salga mal —que te saldrán miles— el método te da el diagnóstico: pregúntate en qué tiempo se rompió. ¿No vino fijada la embestida? Fallo de cite. ¿Saliste despegado? No cargaste. ¿Hubo tirón? Falta de temple. ¿No pudiste ligar? Remate falso. Así se corrige un torero: por tiempos, no a bulto.

Desde el módulo 3, cada pase nuevo se te presentará con su ficha de cuatro tiempos. Esta estructura es la espina dorsal del curso y la casa común de todo lo que vas a aprender.

¿Sabías que…? Los cuatro tiempos de la Escuela recogen y ordenan la fórmula clásica que el toreo repite desde hace generaciones: «parar, templar y mandar», a la que después se añadió «ligar». Nuestro método la convierte en secuencia de aprendizaje: citar (parar), cargar la suerte (mandar), templar y rematar (ligar).
El consejo del maestro: Cuando un pase te salga mal, no lo repitas a lo loco: párate y pregúntate en cuál de los cuatro tiempos se rompió. El que repite sin diagnosticar, repite el error; el que diagnostica, entrena. Esa pregunta —«¿en qué tiempo fallé?»— vale más que cien pases seguidos.
El método propio de la Escuela Taurina de Cabra: Citar, Cargar la suerte, Templar y Rematar. Cómo se entrena cada tiempo y cómo se encadenan en todos los pases del curso.
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