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1.2 - El material: el capote, la muleta y el carretón

El torero trabaja con dos engaños —el capote y la muleta— y entrena con un compañero de madera y cuernos: el carretón. En esta lección vas a conocer los tres a fondo: cuánto pesan, cómo se cogen, qué talla te conviene y cómo se cuidan. Y, muy importante, qué necesitas comprar para empezar… y qué no.

El capote: el engaño de la primera parte

El capote de brega es la capa de tejido rígido, de color rosa fucsia por fuera y amarillo (o azul) por dentro, con la que el torero recibe al toro y ejecuta los lances de la primera parte de la lidia: verónicas, chicuelinas, largas… Es el trasto más exigente físicamente.

  • Peso: un capote de adulto pesa entre 4 y 6 kilos. Al principio parece imposible moverlo con soltura; con las semanas, los brazos se hacen a él.
  • Cómo se coge: por el cuello del capote (la parte reforzada donde está la esclavina), con las dos manos, los pulgares por dentro y los dedos abarcando la tela. Las manos deben quedar separadas más o menos a la anchura de los hombros.
  • Tallas: los capotes se miden por cuartas. Un adulto usa capotes de 10 a 11 cuartas; para jóvenes y niños existen capotes de 7, 8 y 9 cuartas, más ligeros y proporcionados. La referencia práctica: sujetando el capote por el cuello a la altura del pecho, el borde inferior debe quedar cerca del suelo sin arrastrarse.
  • Cuidados: nunca guardarlo húmedo (se deforma y pierde el apresto), colgarlo o dejarlo extendido tras entrenar, cepillarlo en seco para quitar el polvo y no lavarlo a máquina jamás. Un capote bien cuidado dura muchos años.

La muleta: el corazón del toreo

La muleta es el engaño de franela roja que se usa en el último tercio, sostenida por un palo ligero llamado estaquillador, del que la tela cuelga mediante un pasador. Con ella se hace el toreo fundamental —el natural, el derechazo, los remates— y por eso es el trasto con el que más horas de salón harás.

  • Peso: mucho más ligera que el capote: entre 600 gramos y 1 kilo según tamaño y tejido. Su dificultad no está en el peso sino en el manejo fino.
  • Cómo se coge: con la mano derecha se sujetan juntos el estaquillador y, si se torea con la espada, la empuñadura de esta (en el salón se usa una espada de madera ligera). Para torear al natural, la muleta se pasa a la mano izquierda, cogida solo por el estaquillador. La muñeca debe quedar suelta: la muleta se lleva, no se agarrota.
  • Tallas: también las hay para jóvenes, con estaquillador más corto y vuelo reducido. La referencia: con el brazo caído de forma natural, la muleta no debe arrastrar en exceso por el suelo ni quedar a media pierna.
  • Cuidados: secarla siempre tras entrenar al aire libre, revisar el pasador y la punta del estaquillador, y guardarla enrollada holgada, nunca prensada.

El carretón: tu compañero de entrenamiento

El carretón es la cabeza de toro —con sus cuernos— montada sobre un armazón con una o dos ruedas, que un compañero empuja simulando la embestida. Es el gran aliado del toreo de salón: convierte la repetición en algo vivo, con distancias, velocidades y trayectorias reales.

Con carretón se aprende a medir los terrenos, a citar a la distancia correcta, a esperar la "embestida" sin moverse y a rematar los pases sacando el engaño por donde debe salir. Quien empuja el carretón también aprende: entender cómo embiste un toro es parte de la formación. En la Escuela, los alumnos se turnan siempre en los dos papeles.

¿Sabías que…? A falta de carretón, generaciones enteras de toreros se han hecho toreando "al aire" e imaginando la embestida. Se puede —y en este curso lo harás—, pero el carretón acelera el aprendizaje porque obliga a torear algo que se mueve de verdad y a coordinar el pase con una embestida que no controlas tú.

Qué comprar al empezar (y qué no)

Para arrancar este curso solo necesitas una muleta. Es el trasto con el que se aprende la base de todo, es asequible y cabe en cualquier espacio. Si tu presupuesto lo permite, añade una espada de madera de salón, que ayuda a coger la postura correcta de la mano derecha desde el principio.

  • Compra ya: una muleta de tu talla (de iniciación; no hace falta la mejor franela) y, opcionalmente, la espada de madera.
  • Puede esperar: el capote. Es más caro y más exigente; te recomendamos incorporarlo cuando llegues a las lecciones de capote con la base del cuerpo ya hecha.
  • No hace falta: el carretón (en la Escuela lo ponemos nosotros; en casa puede sustituirlo un compañero o el trabajo al aire), ni vestimenta especial —ropa cómoda y suelo que no resbale—, ni por supuesto trastos de lujo. El toreo no lo da la seda de la muleta: lo da la muñeca de quien la lleva.
El consejo del maestro: Cuida tus trastos como si fueran de otro que te los ha prestado. El torero que deja la muleta tirada en cualquier sitio acaba toreando igual de descuidado. Dobla, seca, guarda: ese pequeño ritual de después también es entrenamiento.

Ya conoces tus herramientas. En la siguiente lección montaremos tu lugar y tu rutina de entrenamiento en casa.

Los trastos del torero explicados para el principiante: pesos, tallas, cuidados y qué comprar al empezar.
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