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3.1 - La verónica, el lance fundamental

El capote en el aire: la esencia del toreo de salón, sin toro y sin público.
El capote en el aire: la esencia del toreo de salón, sin toro y sin público.

Si el toreo fuera un idioma, la verónica sería su primera palabra y también la más hermosa. Es el lance fundamental del capote: con ella se recibe al toro, con ella se aprende a citar, a cargar la suerte, a templar y a rematar. En esta lección vas a aprender a coger el capote, a colocar las manos y a dar tu primera verónica en el salón, paso a paso, con el método de los cuatro tiempos de nuestra Escuela.

Cómo se coge el capote

El capote de brega es una capa amplia de tela fuerte, rosa (fucsia) por fuera y normalmente amarilla por dentro. Aunque a un principiante le parezca solo una tela grande, en las manos adecuadas se convierte en un instrumento de precisión. Antes de dar un solo lance hay que aprender a sujetarlo bien:

  • Colócate frente al capote extendido y localiza el cuello (el borde superior, más rígido) y los vuelos (la tela que cae).
  • Toma con cada mano una presilla o pellizco de tela junto al cuello, con el pulgar por dentro y los demás dedos por fuera, como quien sostiene una bandeja por los bordes.
  • Las manos quedan separadas aproximadamente a la anchura de los hombros, ni muy juntas (el capote se cierra y pierde vuelo) ni muy abiertas (los brazos se agarrotan).
  • Los codos ligeramente despegados del cuerpo y las muñecas sueltas: la muñeca es la que dará vida a la tela.

La posición de partida es la del torero que espera: pies casi juntos, cuerpo erguido, pecho fuera, mentón alto y el capote por delante de las piernas, ofrecido a la embestida. En el salón esa embestida será imaginaria o la de un compañero que pasa el carretón, pero tu cuerpo debe creérsela desde el primer día.

La verónica, paso a paso: los cuatro tiempos

En nuestra Escuela todo pase se construye con el mismo método, los cuatro tiempos del pase. Aplicados a la verónica son estos:

  1. Citar. Adelanta ligeramente el capote hacia el toro imaginario y llama su atención: un pequeño movimiento de la tela, la voz si hace falta («¡eh, toro!»). El cite es una invitación: le enseñas al toro el camino que quieres que recorra. En el salón, mira a un punto fijo a unos metros —o a los ojos del carretón— y cita de verdad, con intención.
  2. Cargar la suerte. Cuando la embestida «arranca», adelanta la pierna de salida (la contraria al lado por donde viene el toro) y échale el peso encima, metiendo la cadera hacia delante. Cargar la suerte es ganarle terreno al toro y mandar en su viaje; es el gesto que distingue el toreo verdadero del simple aliviarse.
  3. Templar. Acompaña la embestida con el capote a su misma velocidad: ni tirones ni frenazos. Los brazos se extienden y viajan bajos y lentos, llevando la tela «pegada» a la cara del toro imaginario. Templar es adaptar tu ritmo al del animal hasta que parece que la tela lo lleva dormido.
  4. Rematar. Al final del recorrido, las manos suben suavemente y despiden la embestida hacia fuera, dejando al toro colocado para el siguiente lance. El cuerpo queda girado, sereno, y los pies se recolocan para enlazar la siguiente verónica.

Dicho en una frase: la verónica es citar de frente, cargar la suerte con la pierna, templar con los brazos bajos y rematar dejando al toro en suerte.

¿Sabías que…? La verónica toma su nombre de la Verónica del Evangelio, la mujer que, según la tradición, enjugó el rostro de Cristo con un lienzo sostenido con las dos manos. Así, con las dos manos ofreciendo la tela de frente, se ejecuta este lance.

Los errores típicos del principiante

  • Enganchar el capote a tirones: mover la tela con brusquedad rompe el temple. La tela debe fluir, no restallar.
  • Torear con los brazos altos: la verónica se templa con las manos bajas; si subes las manos, el toro imaginario se te queda a media altura y el lance pierde profundidad.
  • Echarse hacia atrás: retrasar el cuerpo en vez de cargar la suerte. Es el error contrario al mandato del toreo clásico: «parar, templar y mandar».
  • Mirar la tela en vez de la embestida: los ojos siempre en el toro (o en el carretón), nunca en tu propio capote.
  • Dar pasitos atrás durante el lance: los pies se mueven para colocarse entre lances, no mientras pasa la embestida.

La media verónica: el remate

Toda serie de verónicas pide un cierre, y el cierre natural es la media verónica. Es una verónica «recortada»: en lugar de dejar que la embestida siga su viaje completo, la mano del lado de salida recoge el capote hacia la cadera, quebrando el viaje del toro y obligándolo a girarse sobre sí mismo. El torero queda erguido y el toro, revuelto y fijado, con la embestida rota. Se usa al final de la serie, cuando quieres cerrar el pasaje con emoción y quedarte con el mando. Belmonte hizo de la media verónica una firma; desde entonces es el broche clásico del toreo a la verónica.

Cómo entrenarla en el salón

El toreo de salón es repetición inteligente. Te proponemos esta rutina:

  • Sin desplazamiento (10 minutos): frente a un espejo o una pared, repite solo el gesto de los brazos: cite, viaje bajo y templado, remate. Series de 10 repeticiones por cada lado.
  • Con los cuatro tiempos (10 minutos): añade la pierna y la cadera. Di en voz baja «cito… cargo… templo… remato» mientras ejecutas. Series de 6 verónicas: tres al lado derecho, tres al izquierdo.
  • Con carretón (10 minutos): un compañero pasa el carretón despacio y en línea recta. Tres verónicas y una media. Descansa, comenta los fallos y cambia de papel: quien lleva el carretón también aprende a «embestir» con ritmo.

Termina cada sesión con una serie «de las buenas»: tres verónicas y la media, despacio, como si la plaza entera te estuviera mirando. Esa última serie, hecha con toda la intención, es la que de verdad educa el cuerpo.

El consejo del maestro: En el salón, torea siempre más despacio de lo que te pide el cuerpo. La velocidad esconde los defectos y la lentitud los delata: si tu verónica aguanta hecha a cámara lenta, con los cuatro tiempos claros, aguantará hecha a cualquier ritmo. Despacio se aprende; deprisa solo se repite lo que ya se sabe.
Cómo se coge el capote, la verónica paso a paso con los cuatro tiempos, errores típicos, la media verónica y el entrenamiento por series en el salón.
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