2.2 - El cite: cómo se llama la embestida
El toreo no empieza cuando el toro llega al engaño: empieza mucho antes, cuando el torero llama la embestida. Ese acto de provocar, ordenar y dirigir la arrancada del toro se llama citar, y es la primera palabra del idioma que vas a aprender en este curso.
Qué es citar
Citar es provocar la embestida del toro y dirigirla hacia donde el torero quiere. Es un acto de comunicación: el torero le propone al toro un objetivo (el engaño, el cuerpo, un terreno) y el toro responde arrancándose. Quien cita bien ya tiene medio pase hecho, porque la embestida nace ordenada; quien cita mal recibe una arrancada descompuesta que ninguna muñeca puede arreglar. Por eso en la Escuela Taurina de Cabra decimos que el pase se gana o se pierde en el cite.
Citar no es un gesto único: es la suma de tres lenguajes que el torero combina según el toro y el momento.
Los tres lenguajes del cite
- Citar con la voz: el clásico «¡Eh, toro!», el «¡Toma!», el chasquido. La voz sirve para llamar la atención del animal distraído, para fijarlo y para arrancarlo cuando duda. Cada torero acaba teniendo su voz de cite, corta y seca, que suena a orden y no a súplica. En el salón la usarás desde el primer día: también educa tu propia decisión.
- Citar con el engaño: es el cite principal. Se adelanta el capote o la muleta hacia la cara del toro y se le da un movimiento breve —un temblor del vuelo, un pequeño avance, un toque— que despierta su instinto de perseguir lo que se mueve. El engaño se ofrece a la altura adecuada y en el sitio exacto por donde queremos que pase la embestida.
- Citar con el cuerpo: el más comprometido. Un pequeño avance del pie, una inclinación del pecho, un giro de cadera que ofrece el cuerpo como objetivo para después desviarlo al engaño. Es el cite de las suertes de mayor exposición y el que más despacio aprenderás, pero desde ahora debes saber que tu cuerpo también habla, y que el toro lo escucha.
La distancia y los terrenos
No se cita desde cualquier sitio. La distancia es la separación entre torero y toro en el momento del cite, y regula la fuerza de la arrancada: citar largo da tiempo y velocidad a la embestida; citar corto la hace más pronta pero más comprometida. El principiante debe aprender a citar en la distancia media, la que le permite ver venir la embestida entera.
Los terrenos son las zonas de la plaza que ocupan cada uno: el terreno del toro y el terreno del torero, separados por una línea imaginaria por donde transcurrirá la embestida. Al citar, el torero elige y ofrece un terreno de paso al toro. En el salón dibujaremos estos terrenos en el suelo, porque quien no respeta los terrenos con un toro imaginado tampoco los respetará con uno de verdad.
Citar de frente y citar al sesgo
Según la colocación del torero respecto al toro, distinguimos dos formas básicas:
- De frente: el torero se coloca cara a cara con el toro, en la rectitud de su embestida. Es el cite más honesto y el que usaremos como base en casi todos los pases fundamentales del curso.
- Al sesgo: el torero se coloca en un ángulo lateral respecto a la línea de embestida, sesgado. Se usa en determinadas suertes y para toros que no humillan o se defienden. De momento te basta con reconocerlo: primero se domina el cite de frente.
El toro imaginado: tu herramienta pedagógica
En el toreo de salón no hay toro, y esa es precisamente su ventaja: el toro te lo pone la imaginación, y la imaginación siempre embiste como tú necesitas entrenar. Pero para que funcione, la visualización tiene que ser disciplinada:
- Antes de cada pase, coloca al toro imaginario en un punto concreto del suelo, a una distancia concreta. No «por ahí»: en ese punto.
- Cítalo de verdad: voz, engaño o cuerpo, como si pudiera no arrancarse.
- Ve venir la embestida: imagina la velocidad, la altura de la cabeza, el pitón que entra en el engaño.
- Acompáñala con la mirada durante todo el pase y ve dónde queda colocado el toro al final, porque ahí empezará el cite siguiente.
Un aficionado que ensaya con un toro imaginado concreto entrena técnica; el que mueve la muleta al aire sin toro solo hace gimnasia con tela.
La regla de oro del salón: citar SIEMPRE
En esta Escuela hay una norma innegociable: en el entrenamiento se cita antes de cada pase, siempre, sin excepción. Si repites pases sin citar, tu cuerpo aprende a torear sin llamar al toro, y ese es un vicio gravísimo: el día que tengas delante un animal de verdad, no se moverá porque tú muevas la muleta a destiempo, y te encontrarás dando el pase antes de que exista embestida. Citar siempre construye el ritmo real del toreo: llamar, esperar, torear. Quien se salta el primer verbo, desordena los otros dos.
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