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Modulo 1 - Historia de la tauromaquia y la plaza de Cabra
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Modulo 2 - El toro de lidia
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Modulo 3 - El reglamento y los tercios de la lidia
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Modulo 4 - Terminologia, la plaza y los utiles
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Modulo 5 - Etica, valores y respeto al animal
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Modulo 6 - Primeros auxilios basicos
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Modulo 7 - La tauromaquia y la ley: marco legal y debate social
6.3 - El servicio médico de la plaza y el protocolo
El toreo es una de las pocas actividades en las que el dispositivo sanitario forma parte inseparable del espectáculo: no hay festejo sin médico ni sin ambulancia. Conocer cómo funciona el servicio médico de una plaza y qué protocolo se sigue ante una cogida no solo te hace un alumno más completo, sino que te enseña a respetar y a colaborar con quienes velan por la seguridad de todos.
La enfermería de la plaza
Toda plaza de toros que celebra festejos cuenta con una enfermería: un espacio equipado como un pequeño quirófano de urgencia, situado junto al ruedo para que un herido pueda llegar en segundos. La normativa taurina exige que la enfermería esté lista y operativa antes de que comience el festejo. En ella se realiza la primera atención y, si es preciso, una intervención inmediata para estabilizar al herido antes de su traslado a un hospital.
La enfermería dispone de mesa de operaciones, material quirúrgico, medicación de urgencia, oxígeno, equipo de reanimación y todo lo necesario para tratar las lesiones más típicas del toreo, en especial las cornadas. Es, literalmente, la primera línea de defensa de la vida del torero.
El equipo médico obligatorio
La ley no deja al azar la atención sanitaria de un festejo. El reglamento taurino establece que debe haber un equipo médico-quirúrgico presente y dispuesto durante todo el espectáculo. Aunque la composición exacta puede variar según el tipo y la categoría del festejo, ese equipo suele incluir:
- Un cirujano con experiencia en el tratamiento de heridas por asta de toro.
- Personal de apoyo: ayudante de cirugía, anestesista cuando procede y personal de enfermería.
- Los medios materiales y la medicación necesarios para una intervención de urgencia.
La cirugía taurina es una especialidad en sí misma: las heridas por asta de toro tienen características propias —trayectorias múltiples, desgarros internos, alto riesgo de infección— que exigen un conocimiento específico. Por eso el equipo no es uno cualquiera, sino profesionales habituados a este tipo de lesiones.
La ambulancia
Junto a la enfermería, ningún festejo puede celebrarse sin ambulancia. Debe estar estacionada y preparada, con su conductor y su equipo, durante todo el espectáculo, lista para trasladar a un herido al hospital de referencia en cuanto el equipo médico lo indique. La enfermería estabiliza; la ambulancia traslada. Ambas son obligatorias y complementarias, y su ausencia o indisponibilidad puede motivar la suspensión del festejo.
El protocolo ante una cogida en el ruedo
Cuando se produce una cogida, todo está previsto y cada cual sabe lo que tiene que hacer. El protocolo se desarrolla con rapidez y orden:
- Retirar al toro: los compañeros (el resto de la cuadrilla o de los alumnos) hacen el quite para alejar al animal del herido. Lo primero es proteger.
- Traslado a la enfermería: las asistencias recogen al torero con cuidado, evitando movimientos bruscos sobre todo si hay sospecha de lesión grave, y lo llevan de inmediato a la enfermería.
- Atención médica urgente: el equipo médico valora la herida, controla la hemorragia y estabiliza al herido.
- Decisión de traslado: si la lesión lo requiere, se evacúa en ambulancia al hospital de referencia.
En la escuela, los alumnos aprenden desde el principio su papel en este protocolo: hacer el quite, no estorbar el trabajo de los sanitarios y avisar al maestro. La disciplina y la calma del grupo son parte del dispositivo de seguridad.
El reconocimiento médico
La seguridad empieza antes de pisar el ruedo. Quien se forma y practica la tauromaquia debe pasar un reconocimiento médico que acredite que está en condiciones físicas adecuadas para la actividad. Este chequeo valora el estado general, el corazón, la vista y la aptitud para un esfuerzo exigente. No es un trámite molesto: es una garantía para el propio alumno. Detectar a tiempo una limitación evita males mayores y permite adaptar la práctica a cada persona.
El botiquín de la escuela
Mientras la enfermería y el equipo médico son propios de los festejos, la escuela cuenta con su propio botiquín para atender las pequeñas incidencias del día a día y para los primeros gestos mientras llega el servicio médico. Un botiquín básico de escuela debe contener, al menos:
- Gasas estériles, vendas y esparadrapo.
- Suero fisiológico y antiséptico para limpiar heridas.
- Guantes desechables para protegerse al atender una hemorragia.
- Bolsas de frío instantáneo para golpes y esguinces.
- Tijeras, pinzas y algún vendaje de compresión.
- Una lista visible de teléfonos de emergencia, encabezada por el 112.
El botiquín debe estar siempre en un lugar conocido y accesible, revisado con regularidad para reponer lo gastado y comprobar caducidades. Pero conviene recordar una idea final: el botiquín sirve para lo leve y para ganar tiempo. Ante una lesión seria, la respuesta es siempre la misma —112, servicio médico y profesionales—. La preparación, la prevención y el respeto al protocolo son, al final, la mejor protección del torero y de cuantos comparten con él el ruedo.
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