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Modulo 1 - Historia de la tauromaquia y la plaza de Cabra
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Modulo 2 - El toro de lidia
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Modulo 3 - El reglamento y los tercios de la lidia
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Modulo 4 - Terminologia, la plaza y los utiles
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Modulo 5 - Etica, valores y respeto al animal
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Modulo 6 - Primeros auxilios basicos
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Modulo 7 - La tauromaquia y la ley: marco legal y debate social
4.1 - La plaza de toros por dentro

La plaza de toros no es un simple recinto: es un edificio pensado al milímetro para que el espectáculo se desarrolle con seguridad, orden y belleza. Conocer cada una de sus partes —desde el ruedo hasta la capilla— te permitirá entender por qué pasan las cosas donde pasan y seguir la lidia con la mirada del aficionado experto.
El ruedo y el albero
El ruedo es el espacio circular de arena donde se desarrolla la lidia. Su diámetro varía según la plaza, pero suele oscilar entre los 45 y los 60 metros. Las plazas de primera categoría, como Las Ventas de Madrid o la Real Maestranza de Sevilla, tienen ruedos amplios que exigen mucho del torero y del toro.
La arena que cubre el ruedo se llama albero, un nombre que proviene del color amarillento característico de la tierra albariza. El albero se cuida con esmero: se riega, se rastrilla y se nivela antes de cada festejo para que la superficie sea firme pero no resbaladiza. Una arena mal preparada es peligrosa tanto para el diestro como para el animal.
La barrera, el burladero y el callejón
Rodeando el ruedo se levanta la barrera, una valla de madera de aproximadamente metro y medio de altura, pintada tradicionalmente de rojo albero. La barrera separa el ruedo del callejón y sirve de refugio momentáneo para los toreros. En su cara interior tiene un saliente llamado estribo que permite a los diestros apoyar el pie para saltar al callejón si se ven apurados.
Los burladeros son unas pequeñas construcciones de tablones colocadas a intervalos junto a la barrera. Dejan un hueco estrecho por el que cabe una persona pero no el toro, de modo que los toreros y sus auxiliares pueden protegerse cuando el animal embiste. Verás varios repartidos por todo el perímetro del ruedo.
El callejón es el pasillo que queda entre la barrera y el muro de los tendidos. Es la zona de trabajo de los profesionales: allí se sitúan los mozos de espadas, los areneros, los monosabios, los médicos, la prensa y los apoderados. Es un espacio reservado y, aunque parece tranquilo, allí se vive la corrida con enorme tensión.
Los tendidos, las gradas y las andanadas
El graderío donde se sienta el público se divide en distintos niveles según la altura y la cercanía al ruedo:
- Tendidos: son las filas más bajas y cercanas al ruedo, las preferidas por muchos aficionados por su proximidad a la acción.
- Gradas: se sitúan por encima de los tendidos, a media altura.
- Andanadas: son las localidades más altas y alejadas, en la parte superior del coso.
Además, el graderío se divide en zonas de sol, sombra y sol y sombra, según les dé el sol durante el festejo. Las localidades de sombra son las más caras y cotizadas, porque ofrecen más comodidad en las tardes calurosas del verano taurino.
El palco presidencial
El palco presidencial es el lugar desde el que la presidencia dirige el desarrollo del festejo. El presidente, asesorado por personas entendidas, marca con pañuelos de colores cada fase de la lidia: el pañuelo blanco para los cambios de tercio y la concesión de trofeos, el verde para devolver un toro a los corrales, el rojo para ordenar banderillas negras de castigo, el azul para premiar la bravura del toro con la vuelta al ruedo, y el naranja en casos excepcionales de indulto. La autoridad de la presidencia es indiscutible durante el festejo.
Los chiqueros y el patio de caballos
Los chiqueros son los pequeños compartimentos oscuros donde se encierra a cada toro individualmente, en orden, poco antes de salir al ruedo. La penumbra mantiene al animal tranquilo hasta el momento de su lidia. Cuando se abre la puerta del chiquero, el toro sale al ruedo deslumbrado por la luz, lo que explica esa primera carrera impetuosa y desorientada.
El patio de caballos es el espacio donde se preparan los caballos de los picadores y donde, antes del paseíllo, se reúnen las cuadrillas. Es también el lugar por el que se accede a los corrales y donde se realiza el sorteo de los toros entre las cuadrillas la mañana del festejo.
La capilla y la enfermería
La capilla es un pequeño recinto religioso situado en el interior de la plaza donde los toreros se recogen unos minutos antes de hacer el paseíllo. Allí rezan, encomendándose a la Virgen o al santo de su devoción, en uno de los momentos de mayor intimidad y recogimiento de la jornada. Pocas tradiciones reflejan mejor la dimensión humana del torero que se juega la vida.
La enfermería es la sala médica de la plaza, dotada de quirófano y personal especializado en cirugía taurina. Por reglamento, ningún festejo puede celebrarse sin un equipo médico de guardia. Las cogidas graves se atienden allí en cuestión de minutos, y muchas vidas se han salvado gracias a la rapidez y especialización de estos equipos.
Comprender la arquitectura de la plaza es el primer paso para leer la corrida. Cada rincón tiene una función, y nada en este edificio circular está colocado por casualidad.
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