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Modulo 1 - Historia de la tauromaquia y la plaza de Cabra
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Modulo 2 - El toro de lidia
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Modulo 3 - El reglamento y los tercios de la lidia
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Modulo 4 - Terminologia, la plaza y los utiles
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Modulo 5 - Etica, valores y respeto al animal
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Modulo 6 - Primeros auxilios basicos
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Modulo 7 - La tauromaquia y la ley: marco legal y debate social
5.3 - Los valores que forma la Escuela
Una escuela taurina no enseña solo a torear. Forma personas. El día a día del aprendizaje, con su esfuerzo, sus caídas y sus pequeñas conquistas, moldea un carácter que sirve dentro y fuera de la plaza. En esta lección recogemos los valores que la Escuela Taurina de Cabra quiere sembrar en cada alumno.
Disciplina
El toreo no admite improvisación. Detrás de cada lance hay horas de entrenamiento, de repetición paciente con el capote y la muleta, de madrugones y de constancia. La disciplina es la primera lección: aprender a someter el capricho del momento a un objetivo a largo plazo, a cumplir un horario, a cuidar el cuerpo y la mente. Quien adquiere disciplina en la escuela la lleva consigo a los estudios, al trabajo y a la vida.
Dominio del miedo: valor sin temeridad
El miedo, frente al toro, es legítimo y humano. Negarlo sería absurdo. Lo que la escuela enseña no es a no sentir miedo, sino a dominarlo: a reconocerlo, respirarlo y transformarlo en concentración. Ese es el verdadero valor, que no tiene nada que ver con la temeridad.
- El valor es enfrentar el peligro con la cabeza fría, midiendo cada movimiento, conociendo al animal y respetando su fuerza.
- La temeridad es exponerse sin sentido, sin técnica ni preparación. La escuela la rechaza siempre, porque pone en peligro inútil al alumno.
Aprender a gestionar el miedo es, posiblemente, una de las enseñanzas más valiosas que un joven puede llevarse de la tauromaquia: le servirá ante cualquier reto difícil de su existencia.
Respeto en todas direcciones
El respeto es la columna vertebral de la formación. No se entiende a un torero que no respete:
- Al toro, rival noble al que se debe lidiar con dignidad y sin crueldad gratuita. El primer respeto es hacia el animal.
- Al maestro, que transmite su saber con generosidad y al que se le debe atención, humildad y gratitud.
- Al compañero, con quien se comparte el aprendizaje, los nervios y la cuadrilla; nunca un rival a destruir, sino alguien con quien crecer.
- Al público, que acude a la plaza con ilusión y al que se debe entrega, honradez y buenas formas.
Esfuerzo y constancia
En el toreo no hay atajos. El progreso llega despacio, con trabajo diario y sin garantías. El alumno aprende que el talento sin esfuerzo no basta y que la constancia termina dando frutos donde la prisa fracasa. Esta cultura del esfuerzo sostenido, repetir lo aprendido aunque cueste, levantarse tras un mal día, es una enseñanza que trasciende por completo la plaza.
Humildad
El toro enseña humildad a quien se le acerca. Por mucho que se sepa, siempre queda algo por aprender, y un descuido se paga caro. La humildad mantiene al torero atento, dispuesto a corregir, a escuchar y a no creerse por encima de nadie. Los grandes maestros suelen ser, precisamente, los más sencillos. La escuela combate la soberbia y celebra la sencillez de quien trabaja sin alardes.
Compañerismo
Aunque ante el toro el torero esté solo, nunca camina solo del todo. La cuadrilla, los compañeros de escuela y el equipo humano que rodea la fiesta enseñan el valor del compañerismo: ayudarse, cuidarse, alegrarse del éxito ajeno y sostenerse en los fracasos. Aprender a formar parte de un grupo, a confiar y a ser digno de confianza, es uno de los regalos que deja el aprendizaje del toreo.
En resumen
Disciplina, valor sereno, respeto, esfuerzo, humildad y compañerismo. Estos no son adornos del programa: son su núcleo. La Escuela Taurina de Cabra entiende que, se llegue o no a torear profesionalmente, todo alumno que viva de verdad estos valores saldrá de aquí siendo una persona más completa. Esa es, al final, la mayor enseñanza de la fiesta.
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