Una mujer aparece asesinada en un garaje con la sota de espadas entre los dientes. Todo parece señalar al asesino de la Baraja, el criminal que mantiene en vilo a Madrid.
Pero el inspector Íñigo Rocasolano sospecha que la escena ha sido cuidadosamente preparada: alguien quiere que todos miren en la misma dirección. Mientras las presiones aumentan y las pistas conducen hacia personas poderosas, el inspector decide seguir su propio instinto. En una Salamanca abrasada por el verano, cada respuesta abre una nueva pregunta.